La columna es mucho más que vértebras: nuestra mirada neuroquirúrgica

por | 31/10/2026 | Columna

Relación entre el cerebro, la médula espinal y la columna vertebral

La cirugía de columna va más allá de las vértebras. Descubre cómo el conocimiento del sistema nervioso influye en nuestra forma de entender la neurocirugía.

Cuando pensamos en la columna vertebral, lo primero que suele venirnos a la cabeza es una estructura formada por huesos, discos intervertebrales y articulaciones. Una especie de eje que sostiene nuestro cuerpo y nos permite movernos. Sin embargo, esta imagen, aunque correcta, está incompleta.

La columna también protege una parte esencial del sistema nervioso: la médula espinal y las raíces nerviosas. A través de estas estructuras se transmiten señales que intervienen en nuestros movimientos, nuestra sensibilidad y muchas funciones del organismo.

Por eso, en NeuroCS entendemos que la cirugía de columna va mucho más allá del tratamiento de vértebras y discos. Nuestra formación como neurocirujanos nos aporta una perspectiva que integra la anatomía vertebral con el conocimiento del cerebro, la médula espinal y el funcionamiento del sistema nervioso.

Esta visión forma parte de nuestra manera de diagnosticar, planificar las intervenciones y decidir qué tratamiento necesita cada paciente.

Cerebro y columna: dos partes de un mismo sistema

El cerebro y la médula espinal forman el sistema nervioso central. Trabajan de manera coordinada para transmitir y procesar la información que permite al organismo relacionarse con su entorno.

Cuando decidimos mover una mano, caminar o mantener el equilibrio, intervienen complejos circuitos nerviosos. Las señales procedentes del cerebro viajan a través de vías nerviosas que recorren la médula espinal y se comunican con los músculos. En sentido contrario, la información sensitiva procedente del cuerpo llega al sistema nervioso central.

La columna vertebral cumple una función fundamental en este sistema: además de aportar soporte y movilidad, protege las estructuras nerviosas que discurren por su interior.

La médula espinal se extiende desde el encéfalo hasta aproximadamente la parte superior de la región lumbar. Por debajo continúan las raíces nerviosas que forman la denominada cola de caballo, encargadas de transmitir información hacia y desde distintas zonas de la parte inferior del cuerpo.

Esta relación anatómica explica por qué determinadas enfermedades de columna pueden producir síntomas que van mucho más allá del dolor de espalda.

Una alteración vertebral puede afectar a estructuras nerviosas y provocar hormigueos, pérdida de sensibilidad, debilidad muscular o dificultades para caminar. En determinadas situaciones también pueden verse comprometidas otras funciones neurológicas.

Por supuesto, no todos los problemas de columna afectan al sistema nervioso. Pero comprender esa posible relación es esencial para interpretar correctamente los síntomas y decidir cómo actuar.

La importancia de comprender los síntomas, no solo las imágenes

Imagen de columna cervical que muestra la médula espinal y las raíces nerviosas

Uno de los aspectos más importantes en el tratamiento de las patologías de columna es establecer un diagnóstico preciso.

Las pruebas de imagen, especialmente la resonancia magnética, nos permiten estudiar con detalle los discos intervertebrales, las vértebras, el canal vertebral y las estructuras nerviosas. Sin embargo, una imagen por sí sola no explica necesariamente lo que le ocurre al paciente.

Es relativamente frecuente encontrar signos de degeneración discal, protrusiones u otras alteraciones en personas que no tienen dolor. Del mismo modo, dos pacientes con imágenes aparentemente similares pueden presentar síntomas y limitaciones muy diferentes.

Por eso, en nuestra valoración no nos limitamos a identificar una lesión anatómica. Intentamos comprender si esa alteración guarda relación con los síntomas, qué estructuras pueden estar afectadas y cuáles son sus consecuencias funcionales.

Una hernia discal lumbar: más allá del dolor de espalda

Pensemos en un paciente con una hernia discal lumbar.

La resonancia puede mostrar un disco que sobresale de su posición habitual. Pero lo verdaderamente importante es determinar si existe compresión de alguna raíz nerviosa y si esa compresión explica el cuadro clínico.

¿El dolor permanece en la zona lumbar o desciende hacia la pierna? ¿Existe pérdida de sensibilidad? ¿Ha aparecido debilidad muscular? ¿Qué movimientos o actividades están limitados?

La exploración neurológica permite valorar la fuerza, la sensibilidad y los reflejos, entre otros aspectos, y relacionar estos hallazgos con las pruebas de imagen.

Esta información ayuda a decidir si el paciente puede beneficiarse de un tratamiento conservador, si necesita otras pruebas o si existe una indicación quirúrgica.

Una estenosis cervical: cuando los síntomas aparecen lejos del cuello

Otro ejemplo es la estenosis del canal cervical.

Cuando el espacio disponible para la médula espinal se reduce, puede aparecer una compresión que, en determinados pacientes, afecta a su funcionamiento. Es lo que conocemos como mielopatía cervical.

Una persona puede acudir a consulta porque nota torpeza al abrocharse los botones, pierde habilidad para manipular objetos pequeños o presenta dificultades para caminar y mantener el equilibrio.

Aunque estos síntomas pueden tener distintas causas, en algunos casos su origen se encuentra en una alteración de la columna cervical.

Reconocer esta relación requiere comprender cómo funcionan las vías nerviosas y cómo se manifiestan las lesiones de la médula espinal.

Estos dos ejemplos muestran por qué, para nosotros, tratar una patología de columna implica comprender tanto su anatomía como sus posibles consecuencias neurológicas.

El conocimiento neuroquirúrgico también influye en las decisiones

Una parte fundamental del trabajo de un neurocirujano consiste en estudiar las estructuras del sistema nervioso, sus funciones y las consecuencias que puede tener una lesión sobre ellas.

Esta formación resulta especialmente relevante cuando debemos intervenir cerca de la médula espinal o de las raíces nerviosas.

Antes de una operación necesitamos responder a preguntas que van más allá de la técnica quirúrgica:

  • ¿Cuál es la causa de los síntomas?
  • ¿Qué estructura anatómica debemos tratar?
  • ¿Existe compresión de una raíz nerviosa o de la médula espinal?
  • ¿Qué funciones neurológicas pueden estar comprometidas?
  • ¿Qué intervención permite abordar el problema respetando, en la medida de lo posible, los tejidos y estructuras sanas?
  • ¿Qué beneficios podemos esperar y qué riesgos debemos considerar?

No siempre la mejor decisión es operar. En numerosos problemas de columna, el tratamiento conservador puede ser suficiente.

Y cuando la cirugía está indicada, tampoco existe una única solución válida para todos los pacientes. La elección depende de la patología, la situación funcional, la anatomía, la evolución clínica y los objetivos del tratamiento.

Desde nuestra perspectiva, la precisión comienza mucho antes de entrar en el quirófano: empieza con el diagnóstico y con una indicación quirúrgica bien fundamentada.

Cirugía mínimamente invasiva: precisión para tratar y preservar

La cirugía de columna ha evolucionado considerablemente gracias al desarrollo de nuevas técnicas, mejores instrumentos y tecnologías que permiten trabajar con referencias anatómicas cada vez más detalladas.

En NeuroCS hemos desarrollado una especial dedicación a la cirugía mínimamente invasiva de columna, una forma de abordar determinadas patologías intentando reducir la agresión quirúrgica sobre los tejidos circundantes.

Pero creemos importante explicar qué significa realmente este concepto.

La cirugía mínimamente invasiva no consiste únicamente en realizar incisiones pequeñas. Su objetivo es acceder a la zona que necesita tratamiento limitando, cuando es posible, la alteración de músculos, ligamentos y otras estructuras.

En determinadas intervenciones utilizamos técnicas microquirúrgicas o endoscópicas que permiten visualizar y trabajar sobre estructuras profundas a través de accesos reducidos.

En una cirugía de descompresión nerviosa, por ejemplo, el objetivo puede ser liberar una raíz comprimida por una hernia discal o por el estrechamiento de determinadas estructuras vertebrales, procurando respetar los tejidos que no necesitan ser intervenidos.

Esta forma de operar requiere conocer con detalle la anatomía y comprender la relación entre las estructuras vertebrales y nerviosas.

Sin embargo, una técnica mínimamente invasiva no es necesariamente la mejor opción en todas las situaciones. Hay patologías y características anatómicas que pueden hacer preferible otro abordaje.

Lo importante no es utilizar siempre una determinada técnica, sino elegir la más adecuada para cada caso.

La tecnología como apoyo al conocimiento y la experiencia

La planificación quirúrgica avanzada, los modelos anatómicos tridimensionales, la neuronavegación y la monitorización neurofisiológica intraoperatoria pueden aportar información útil en determinadas intervenciones.

La neuronavegación, por ejemplo, funciona de manera semejante a un GPS quirúrgico. Permite relacionar la posición de determinados instrumentos con las imágenes anatómicas del paciente durante la operación.

Planificación y neuronavegación en cirugía de columna en NeuroCS

Por su parte, la monitorización neurofisiológica puede ayudar a vigilar determinadas funciones nerviosas durante procedimientos en los que está indicada.

Son tecnologías que contribuyen a planificar y ejecutar determinados pasos quirúrgicos, especialmente cuando debemos trabajar cerca de estructuras delicadas o en situaciones anatómicas complejas.

Pero ninguna herramienta sustituye la experiencia, la interpretación anatómica ni el criterio médico.

Para nosotros, la tecnología tiene sentido cuando ayuda a tomar mejores decisiones y a realizar con mayor control un tratamiento correctamente indicado.

Una reflexión que también estuvo presente al crear nuestra identidad

Cuando empezamos a pensar en la imagen que debía representar a NeuroCS, una de las posibilidades era utilizar únicamente una columna vertebral.

Parecía lógico. La columna ocupa una parte muy importante de nuestra actividad y es una de las áreas en las que hemos desarrollado una mayor especialización.

Sin embargo, aquella representación nos parecía incompleta.

Una columna vertebral mostraba la estructura anatómica sobre la que trabajamos, pero dejaba fuera algo esencial de nuestra formación y nuestra manera de entender la especialidad: su relación con el cerebro, la médula espinal y el conjunto del sistema nervioso.

No se trataba simplemente de representar las distintas áreas de la neurocirugía. Queríamos que nuestra identidad reflejara una visión más amplia, en la que el conocimiento del sistema nervioso forma parte de la manera de abordar cada problema.

Al final, esa pequeña reflexión sobre una imagen expresaba una idea que para nosotros tiene un significado mucho más profundo.

La columna no es una estructura aislada. Y nuestro trabajo tampoco puede entenderse únicamente como el tratamiento de huesos y discos intervertebrales.

Nuestra manera de entender la neurocirugía de columna

Doctores Juan Martino y David Mato, neurocirujanos de NeuroCS

En NeuroCS, los doctores Juan Martino y David Mato compartimos una manera de entender la neurocirugía basada en el estudio detallado de cada caso, el conocimiento anatómico y funcional, la planificación y la atención personalizada.

Nuestra experiencia en neurocirugía y nuestra especialización en patología de columna forman parte de una misma trayectoria profesional.

Cuando valoramos a un paciente, intentamos comprender no solo qué muestra su resonancia, sino también cómo se encuentra, qué limitaciones tiene, qué estructuras pueden estar afectadas y qué alternativas de tratamiento existen.

Si finalmente es necesaria una intervención, buscamos una estrategia quirúrgica adaptada a su problema, incorporando las técnicas y tecnologías que puedan resultar útiles en su caso.

Y si la cirugía no está indicada, es igualmente importante reconocerlo y orientar al paciente hacia otras opciones de tratamiento.

Porque el objetivo no es simplemente corregir una alteración anatómica. Es tratar de aliviar el dolor, preservar o recuperar funciones y mejorar la calidad de vida de cada persona, dentro de las posibilidades que ofrece su situación clínica.

La columna es mucho más que vértebras. Detrás de ella hay un sistema nervioso que participa en buena parte de lo que hacemos cada día: movernos, caminar, sentir y relacionarnos con nuestro entorno.

Comprender esa conexión forma parte de nuestra formación y de nuestra manera de ejercer la neurocirugía.

Y es, también, una parte fundamental de lo que queremos transmitir con NeuroCS.

NeuroCS - Neurocirujanos en Santander

NeuroCS

NeuroCS está formado por el Dr. Juan Martino y el Dr. David Mato, neurocirujanos con más de 20 años de experiencia, especializados en cirugía de columna mínimamente invasiva. Aplicamos a pacientes de toda España las cirugías y los tratamientos más avanzados que existen en la actualidad.

Categorías

Últimos artículos

Dolor de espalda en golfistas: guía para cuidar la columna
Dolor de espalda en golfistas: guía para cuidar la columna

Descubre por qué el golf puede provocar dolor lumbar, qué lesiones son frecuentes y cómo proteger la columna según la evidencia científica. El dolor de espalda en golfistas es más frecuente de lo que muchas personas imaginan. Aunque el golf no es un deporte de...

leer más
Contacto Móvil